Como un espejismo con ribetes de oasis sahariano, entre peñascos marrones y negros, definió el escritor y diplomático Rafael Lorente su encuentro inesperado con AGUAMARGA. Desde lo alto de la carretera, llegando de Carboneras, aparece inesperadamente la cala del pequeño pueblo de pescadores del Cabo de Gata. Cada llegada esconde igual sorpresa, pero con renovados hallazgos.
Tarifas Temporada Alta/Media/Baja:
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MESES |
PRECIO POR DÍA |
| Enero, Febrero, Marzo* y Abril* | 45 € |
| Mayo y Junio | 50 € |
| Julio y Agosto | 70 € |
| Septiembre | 50 € |
| Octubre, Noviembre y Diciembre | 45 € |
| Marzo* y Abril* (Semana Santa) |
70 € |
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Descripción apartamentos:
C/ Ferrocarril Minero nº 1
04149 AGUAMARGA(ALMERIA)
TELÉFONOS:
659 26 6688 / 950- 13 81 03
Para reservas: reservas@aguamarga.net
Para información: info@aguamarga.net
Cuentan que allá por los años setenta, Rafael Lorente, diplomático y escritor nacido en Madrid, regresaba en barco de uno de sus muchos viajes. Cuando, a lo lejos, descubrió AGUAMARGA, decidió que allí iba a pasar largas temporadas. Sus vivencias, plagadas de anécdotas, las recogió en el libro Thalassa, un emocionado homenaje a las gentes del lugar. Por sus páginas están las historias de los habitantes del pueblo de AGUAMARGA, que por esos años empezaba a salir de su letargo. Antiguo fondeadero, vivía en la pobreza que otro escritor, Luis Goytisolo, relataba en Campos de Níjar. De aquella AGUAMARGA surgió otra, la que se ha convertido en paradisíaco lugar para quienes buscan la belleza y el descanso.
Ahora hay hoteles, apartamentos, habitaciones en alquiler, restaurantes a pie de playa, un pequeño y completo supermercado, un centro de buceo y algunas tiendas de “souvenirs”. Quienes viajen a AGUAMARGA en octubre o en marzo, se encontrarán con el bar de la plaza y la extensa playa de arenas doradas con apenas unos pocos turistas. Son esos los mejores meses para dejarse seducir por AGUAMARGA y encontrar eso que muchos llaman el Paraíso. Entonces se podrán sentar en la plaza o en algunos de los callejones que va a dar a la playa y que están cubiertos de flores de infinitas tonalidades, pasear por las pocas calles del pueblito, subir hasta el faro, llegar a la Playa de los Muertos...
En el bar de la plaza, un día a la semana María cocina migas y hay que probar ese plato que, junto a los gurullos, son los más típicos de la zona del Cabo de Gata. Otra María, ángel de la guarda de viajeros despistados y conocida en el pueblo como “María apartamentos”, siempre encuentra una habitación para quienes se quieran quedar unos días, chapurrea, con su sonrisa, los muchos idiomas de los extranjeros recién llegados y les aconseja qué lugares, por allí cercanos, no hay que perderse. En plena playa están los restaurantes el Playa, la Palmera y el Costamarga.
LAS PLAYAS
A lo largo de los 45 Km. de costa que posee el Parque destacan las distintas playas y calas, principal atractivo para los visitantes de la zona.
Las playas del sureste son independientes unas de otras, ya que se alternan con los acantilados de la sierra. A las calas que se encuentran entre estas playas se accede, en su mayoría, a pie, incluso a algunas de ellas solo se puede llegar en barco.
La Playa de los Muertos está situada en el límite norte del Parque, se accede a pie desde la carretera que sube al Faro de Mesa Roldán. Es de arena gruesa y grava y en sus proximidades se puede apreciar los relieves tabulares típicos de las formaciones de rocas calizas en zonas áridas. A la Cala Denmedio y Playa del Plomo se puede llegar desde AGUAMARGA a pie. La Playa del Plomo es de arena fina y grava y es la desembocadura de la rambla del mismo nombre. A los lados de esta rambla podemos contemplar asombrados las “huertas mediterráneas” maravillosamente cuidadas, con sus norias y pozo típicos de la zona.
En Cala Denmedio resulta posible observar una magnífica plataforma de abrasión y otras peculiaridades formas erosivas sobre rocas blancas de gran belleza. A la Cala de San Pedro se puede llegar a pie desde Las negras o en barco. Esta playa es de arena fina y en ella hay un manantial de agua dulce. El Playazo se encuentra encajado entre dos cerros.
Una vez pasada la barriada de Rodalquilar ha de tomarse una pista de tierra a la derecha de la carretera. Es de arena fina, y a su lado izquierdo existen unos acantilados de gran belleza. A las Playas de Mónsul y Los Genoveses se accede por una pista de tierra desde San José. También es una bonita excursión para ir a pie.
Son dos espectaculares playas que no han pasado desapercibidas a grandes directores de cine y especialistas de la imagen. La arena de las dos playas es fina e igualmente las dos poseen aparcamientos para vehículos.
La Playa de Mónsul está flanqueada por su lado izquierdo por una gran duna cuya superficie toma formas muy curiosas según sean los vientos. En su lado izquierdo también, hay un gran peñasco que se introduce en el mar. Por el lado derecho, puede accederse, por un pequeño camino, a la Ensenada de la Media Luna.
La Playa de los Genoveses es especialmente atractiva por ser una bahía protegida y en la que se tarda en perder pie, es la más extensa de esta zona. Todas las barriadas de costa tienen sus playas, San José, Los Escullos, La Isleta del Moro, Las Negras.
EL INDALO
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Ha sido utilizado desde tiempos remotos, cuando la gente lo conocía como “muñeco mojaquero”, ya que los primeros viajeros románticos lo encontraban pintado en las fachadas de sus casas, con objeto de ahuyentar el “mal de ojo” y preservarlas de las tormentas. Relacionado con el abrigo eneolítico de la Cueva de los Letreros, descubierta en el año 1860 en Vélez Blanco, se fecha su tipología de pintura rupestre de origen levantino y se data en 2.500 años a.c. El Indalo, bautizado en recuerdo a San Indalecio, precursor de la religión católica en el sudeste peninsular, significa en el lenguaje íbero, Indal eccius (mensajero de dioses). Actualmente es ya un símbolo de todos los almerienses, simpático portador de buena suerte.
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Última modificación:
11 de November de 2006